miércoles, 13 de abril de 2011

¡Mi gata no para de maullar! (o como controlar el celo de las gatas sin morir en el intento)


Todo aquel que tenga una gata adulta sin castrar, sabe de lo que hablo. Como media, en torno a los nueve meses de edad, las gatas empiezan a entrar en celo, aunque algunas lo hacen tan pronto como a los cinco meses y otras pasado el primer año. Así es la pubertad.
Y ahora, os voy a dejar de piedra diciéndoos que las gatas son hembras poliéstricas estacionales de ovulación inducida. No, no os pongáis nerviosos que ahora es lo explico. Vayamos por partes.
Poliéstrica significa que tiene varios celos durante una temporada o estación. Y lo de ovulación inducida quiere decir que únicamente ovula por estimulación vaginal. Vamos, que en condiciones normales es la monta la que provoca la ovulación. (Eso sí que es una sincronización perfecta).
Lo que todos conocemos como celo realmente consta de dos fases. La primera es el proestro que dura de uno a cuatro días. Durante estos días cambia la conducta de la gata, se frota más contra objetos o contra los dueños u otro animal con el que comparta vivienda, maulla más, se revuelca sobre el suelo incluso rodando sobre sí misma y adopta una postura característica: las patas encogidas, la espalda hundida y el rabo hacia un lado exponiendo los genitales. Incluso, algunas eliminan pequeñas cantidades de orina en diversos puntos como si trataran de marcar el territorio para atraer a los machos. Después del proestro llega el estro que dura de tres a diez días. Todos esos comportamientos siguen produciéndose pero de forma más intensa. (Como se dice por esta tierra, as gatas andan ás xanelas). Es en esta fase cuando aceptan la monta por parte del macho. Si no hay monta, no hay ovulación y el ovario pasa a una fase de reposo llamada interestro que dura unos diez días para volver a empezar el ciclo con un nuevo proestro. Así se repite varias veces a lo largo de la estación reproductora que suele durar de uno a tres meses. Es decir, lo justo para terminar con la paciencia de cualquier propietario o de los vecinos. Después el ovario queda definitivamente en reposo hasta el inicio de una nueva estación reproductora.
Existen multitud de factores que inducen el celo en las gatas. Pero, sobre todo, destacan dos, el incremento en las horas de luz del día y el aumento de la temperatura ambiental. Por eso, la mayor parte de las gatas empiezan a entrar en celo a partir del mes de febrero hasta finales del verano. De todas formas, dicha estacionalidad es mucho más marcada en gatas de exterior puesto que las gatas que viven dentro de casa tienen muchas horas de luz al día debido a la luz artificial y una temperatura más bien alta a lo largo de todo el año.
Y como la mayoría de las gatas en celo son muy escandalosas, ante esta papeleta, la mayor parte de los dueños acuden desesperados a su veterinario para lograr que su linda gatita se comporte como siempre lo había hecho hasta entonces, es decir, que esté más bien callada.
Hay varias opciones. Hay medicamentos orales en forma de pastillas e inyectables que no os recomiendo mucho debido a sus posibles efectos secundarios. No está demasiado claro si alguno de ellos aumenta las probabilidades de padecer tumores pero sí se sabe que aumentan la incidencia de infecciones uterinas y también, aunque esto es bastante raro, una inflamación descomunal del tejido mamario. También favorecen el aumento de peso.
La tercera opción sería la cirugía. Según las condiciones del animal puede optarse por la extirpación de los ovarios o de los ovarios y el útero. Se trata de una cirugía rutinaria, no demasiado complicada y con un postoperatorio prácticamente carente de problemas, con riesgo mínimo y cuyo único efecto secundario sería predisponer a un aumento de peso. Este aumento de peso puede ser fácilmente controlable a través de la dieta (existen alimentos especiales para gatos castrados que, entre otras cosas, son más bajos en calorías) y estimulando el juego y el gasto energético a través del enriquecimiento ambiental (prometo hablar de ello en otra ocasión). Vuestro veterinario os informará más exhaustivamente sobre la cirugía y el momento más adecuado para hacerla.
Y antes de terminar, mencionar otras dos cuestiones. Primero, lo mismo que ocurre con las perras, NO ES NECESARIO QUE LAS GATAS TENGAN UNA CAMADA. No es ni bueno ni malo para ellas, así que si no queréis, no tenéis que cruzarlas. Y segundo, las gatas no tienen menopausia. Sus ovarios siguen activos durante toda su vida aunque los celos suelen ser más suaves a medida que envejecen.
Un saludo

13 comentarios:

  1. Muchas Gracias Por La Información Extremadamente Útil.

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  2. Hola, a mi me gustaría saber cuanto puede costar esterilizar a mi gata.

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    1. Puedes ponerte en contacto con nosotros mediante correo electrónico a través de la cuenta travesiavet@gmail.com o por teléfono en el 986 252 751 y te informaremos sobre todo lo referente a la cirugía.

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  3. hola se pueden operar estando en celo? o me tendria que esperar a que este termine?

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    1. Es mejor esperar a que pase la temporada de celo. Parece ser que durante el celo, debido a las influencias hormonales, los tejidos que se operan desgarran y sangran con más facilidad.

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  4. buen dia
    tengo una gatita que tiene solo un ovario y no quiero operarla que puedo hacer para quitarle el celo

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    1. Buenas Karen.
      ¿Un sólo ovario?. Sería algo extremadamente raro. ¿Lo has confirmado mediante una ecografía?.
      De todas formas, tenga un ovario o dos, las recomendaciones son las mismas. Hay tratamientos orales e inyectables pero lo mejor para tu gata, lo que provoca menos efectos secundarios, es la castración quirúrgica.
      Un saludo.
      Centro Veterinario Travesía.

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  5. Buenas Tardes, a mi gata persa la hice esterilizar con un veterinario, pero la gata sigue presentando los sintomas del celo, es insoportable el aullido.... dura 5 dias, descansa aprox 10 dias, y sigue asi durante bastantes 9 meses, luego hay una pausa de 6 meses, y continua de nuevo el ciclo ...se le aplica medroxiprogesterona 1 cms cada año, pero ya casi esta droga no sirve, inicialmente, le duraba 1 año, ya solo le dura 2 meses, y no quiero aplicarle mas por los efectos secunarios, hasta el momento no le observo nada raro...No se que estuvo mal en la operación?, o que me puedes recomendar en este caso, la gata tiene 9 años y medio, e inclusive la estoy vendiendo, pero siempre cuesta dificultad, pues es como un hija

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    1. Lo que nos describes coincide con la presencia de tejido ovárico remanente que produce estrógenos manifestando los signos típicos del celo. En gatas puede haber tejido ovárico en los ligamentos que sujetan los ovarios y en ocasiones pasa desapercibido en las cirugías de castración y retoma la producción hormonal al cabo de un tiempo. En estos casos lo ideal sería confirmar los niveles altos de estrógenos mediante citología vaginal o de progesterona en sangre una vez provocada la ovulación. En ese caso, habría que intervenir de nuevo a la gata para extirpar el tejido remanente.
      Si decides no realizar una nueva cirugía y tratar con medicación como lo estás haciendo, yo te recomendaría el uso de proligestona en lugar de medroxiprogesterona porque tiene menos efectos secundarios.
      Existe otra posibilidad, aunque poco probable, de que haya presenica de tejido tumoral productor de estrógenos que de signos de celo permanente.

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  6. Siempre he pensado en operarla de nuevo, pero desafortunadamente nadie me da garantia que la gata quede bien, y que no vuelva a tener signos del celo, no sabia que es algo para siempre, que las gatas no tienen menopausia, o sea que me toca aguantarla por siempre, de noche en celo es terrible los gritos. Yo me encuentro en Colombia, que cantidad me recomiendan de proligestona, en que presentación inyectable o pastillas?, con que frecuencia... la gata pesa 3 kilos, y tiene 9 años y medio, saludos y gracias

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    1. En cualquier cirugía es imposible dar garantías, pero si la sospecha de presencia de tejido ovárico remanente es grande, lo mejor siempre es la cirugía. Mejor para la gata y totalmente resolutivo. Lo difícil es encontrar el tejido, pues una vez extirpados los ovarios, resulta más complicado localizar los ligamentos. Se recomienda hacerlo cuando la gata esté en celo para poder distinguir los folículos ováricos. Si puedes asesorarte en una clínica especialista en reproducción o cirugía, no deberías tener demasiados problemas.
      En cuanto a la proligestona, no sé si se comercializa en Colombia. En España se comercializa bajo el nombre de Covinán, del laboratorio Intervet, que ahora se llama MSD Animal Health. Es un producto inyectable que debe administrar el veterinario. Es algo doloroso aunque la mayoría de los animales no protestan y en algunos casos puede provocar reacciones locales en el punto de inyección.

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  7. Hola, yo opere a mi gata y le extrajeron según me dicen ovarios y utero el problema es que ella sigue entrando en celo maulla todo el día y orina todas partes, la lleve una segunda vez a "operar" pues me habían dicho que pudieron dejarle algo pero no, la 2ª vez que la abrieron me dijeron que no había nada que quitar. Estoy muy desesperada puesto que mis vecinos nuevos empiezan a quejarse y yo ya me arte de lavar cuanta cosa orina. Gracias.

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    1. Hola Solett. No sé si lo habrán hecho, pero si crees que tu gata está en celo, debería hacerse alguna prueba para confirmarlo. Lo más sencillo es hacer una citología vaginal. También pueden medirse niveles hormonales en sangre. En ese caso se confirmaría la presencia de tejido ovárico funcional. Es posible que un ecografista experimentado con un buen equipo pueda localizarlo. Otra forma, "menos refinada" de confirmar que se trata de un celo, sería administrar un tratamiento anticelo. Si con él desaparecen los maullidos y deja de marcar tienes la respuesta. En ese caso se debería reintervenir a la gata, como han hecho, pero los restos ováricos son difíciles de localizar. También existe la posibilidad de que haya células productoras de hormonas en otra localización, pero es muy poco probable. Mejor estudiar las distintas opciones con tu veterinario y si dudas, quizá buscar la opinión de otro más experto en cirugía.

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