lunes, 20 de junio de 2011

Golpe de calor

Ahora que ya llega el verano y muchos de vosotros aprovecháis para desplazaros con vuestra mascota, creemos que os resultará interesante que os contemos algo sobre el golpe de calor.
El golpe de calor es un síndrome que suele relacionarse con la hipertermia, es decir, con una elevación intensa de la temperatura corporal. Los perros y los gatos tienen una temperatura corporal más o menos constante, igual que nosotros. Para mantenerla, utilizan una serie de mecanismos que elevan la temperatura cuando ésta disminuye por debajo de un umbral (como, por ejemplo, temblando) o intentan disminuirla cuando se eleva en exceso. Nosotros lo hacemos, básicamente, a través del sudor. Perros y gatos apenas sudan, únicamente a través de la piel de las manos y los pies. Los perros liberan calor sobre todo mediante el jadeo y los gatos, además del jadeo, lamiéndose. Así, al evaporarse la saliva consiguen disminuir su temperatura corporal.
Pero hay varios factores que disminuyen esta capacidad de liberar calor. En primer lugar, por supuesto, una temperatura ambiental elevada. También la humedad alta, el exceso de ejercicio o el estrés. Por ejemplo, cuando el animal queda en un sitio cerrado o con escasa ventilación expuesto a la radiación solar, como en el coche.
Además hay algunos animales más predispuestos como las razas braquicéfalas (gato Persa, Bulldog, Boxer...), animales obesos, con enfermedades de las vías respiratorias o con enfermedades cardiovasculares.
En dichas situaciones puede producirse una hipertermia: una temperatura rectal superior a los 41 ó 43 ºC.
¿Y qué signos muestra nuestra mascota si padece un golpe de calor?
Presentará jadeo, hipersalivación, taquicardia, respiración acelerada. Las mucosas estarán enrojecidas (congestivas). Puede tener vómitos y/o diarrea, temblores musculares, pérdida de consciencia y convulsiones.
Se produce una vasodilatación y una deshidratación lo que provoca un shock hipovolémico. También se acompaña de una caída de los niveles de azúcar en sangre (hipoglucemia) y de arritmias cardíacas. Y si se mantiene durante más tiempo pueden producirse daños orgánicos por pérdida de substancias corporales (electrolitos) y problemas renales que pueden llegar a ser permantentes.
Por lo que si os encontráis ante esta situación, buscad inmediatamente un veterinario y, mientras no lo encontráis, ahí van unos consejos.
Lo primero que debéis hacer es intentar bajar la temperatura corporal. Para ello, mojad a vuestra mascota con agua no muy fría. NO UTILICÉIS HIELO. El agua muy fría y el hielo pueden provocar una vasoconstricción, es decir, pueden hacer que los vasos sanguíneos de la superficie del cuerpo se cierren, con lo cual no transportarán el calor hacia la piel y no conseguiréis bajar la temperatura. Es mejor utilizar agua del tiempo, no demasiado fría. Se puede poner algo de hielo (siempre envuelto en una toalla para evitar quemaduras) en la zona de las axilas, las ingles o el cuello. Para facilitar la pérdida de calor podéís ayudaros de un ventilador.
Mientras tanto masajead los músculos con suavidad para favorecer la circulación sanguínea.
Si el animal está consciente podéis ofrecerle agua poco a poco.
Los signos de mejoría serán la recuperación del color normal de las mucosas, la normalización de las frecuencias cardíaca y respiratoria y la recuperación del estado mental.
Aunque consigáis la mejoría de vuestra mascota, debéis tener en cuenta que esos posibles daños internos de los que hemos hablado podrían manifestarse a medio plazo, por lo que siempre será conveniente una valoración por parte de vuestro veterinario.
Así que por favor, tened mucho cuidado con dejar a vuestras mascotas al sol o en el interior del coche. Y ojo también con el ejercicio intenso en los días de más calor e incluso con los paseos por las ciudades durante las horas de mayor radiación con estas aceras graníticas sin sombras donde cobijarse que se han puesto de moda ahora, sobre todo con los perros de razas chatas. Y, por supuesto, llevad siempre agua para aliviar la sed de vuestros amigos.
Un saludo.
Centro Veterinario Travesía

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